Cuando hablamos de la transformación digital de las finanzas tendemos a pensar, que en un abrir y cerrar de ojos, todos seremos digitales. Creemos que todo lo relacionado con las finanzas: productos financieros, servicios, clientes, empleados y organizaciones, se volverá digital como por arte de magia.

Sin embargo, existen argumentos de peso para pensar que este proceso de digitalización será más lento de lo esperado. Estos son algunos de los principales retos de las finanzas digitales a día de hoy:

Dos mundos paralelos – Diferentes generaciones digitales

La transformación digital no se manifiesta hasta que se produce un cambio de paradigma. Actualmente, conviven paralelamente el mundo financiero tradicional y el digital:

Generaciones digitales

Podemos categorizar a los clientes digitales y tradicionales en función de la generación a la que pertenecen (hay muchas excepciones, estamos generalizando):

Retos del sector financiero: Generaciones digitales

Diferentes políticas y regulaciones financieras

Al igual de los dos mundos paralelos comentados (digital y tradicional), también hay lugares (países y ciudades) muy desarrollados digitalmente y otros más tradicionales. La lucha contra el blanqueo de capitales, la economía sumergida y el crimen organizado son los motivos por los que diferentes países han decidido instaurar políticas encaminadas a la eliminación del dinero en efectivo. Países como Dinamarca, Corea del Sur o Suecia son un ejemplo de estas políticas:

Sin embargo, en la mayoría de países del mundo, los gobiernos no han instaurado este tipo de políticas encaminadas a la digitalización financiera.


Por otra parte, la irrupción de los nuevos productos (crowdfunding, Robo-Advisor…) e intervinientes financieros (Nebocos, fintech…) hace necesaria una normativa adicional y exclusiva para ellos. Hay mucha diversidad de normativa en función a los productos financieros, algunos muy regulados y otros sin regulación. Dos bombazos normativos irrumpieron en 2018:

A pesar de todo esto, actualmente, las criptomonedas e ICOs no disponen de ninguna regulación. Además, no están respaldadas por la mayoría de bancos centrales o autoridades públicas.

Mala reputación de determinados productos financieros: ICOs y Criptomonedas

Enlazado con el punto anterior, existen productos financieros digitales con mala imagen, como las criptomonedas e ICOs… A diferencia de cualquier acción o compañía, la cotización de una criptomoneda no depende de sus fundamentales (balance, cuenta de resultado, PER, Cash-Flow…). Además, son proyectos que se encuentran en su fase inicial, cualquier noticia o cambio regulatorio puede multiplicar lo invertido o perderlo todo. Son inversiones muy arriesgadas, las personas que inviertan en estos productos tienen que ser conscientes de la volatilidad enorme de estos activos.

Como hablamos en el post de blockchain y la incertidumbre de las criptomonedas, muchos financieros hablan de “burbuja de las criptomonedas” y lo asemejan con la crisis inmobiliaria del 2008.

Retos del sector financiero: Mala reputación de criptomonedas e ICOs
Retos del sector financiero: Mala reputación de criptomonedas e ICOs

Rigideces de los bancos – Estructuras pesadas

A día de hoy, El 95% de las finanzas están en manos de los bancos… Al igual que sucede con los clientes, para la digitalización no solo es necesario la inversión en tecnología, es primordial un cambio de paradigma, tanto de la organización como de los empleados que la forman. A pesar de esto, en la banca tradicional siguen existiendo rigideces que no son fáciles de reconducir. Tienen una estructura creada de empleados, oficinas y back office que requiere mucho tiempo de adaptación.


Así pues, a modo de resumen, estas son algunas de las principales conclusiones relativas a los retos de las finanzas digitales:

Todavía, existen importantes retos de las finanzas digitales, por lo que quedan años donde convivirán el cliente tradicional y el digital.

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